El estado de Texas (Estados Unidos) planea ejecutar este miércoles a Pablo Vásquez, un latino de 38 años que en 1998 asesinó a un adolescente después de una fiesta y se bebió su sangre.
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Austin/EFE06 de Abril de 2016 a las 12:59h
A Vásquez lo ejecutarán con una inyección letal en la prisión de Huntsville (Texas) a las 18.00 hora local (23.00 GMT) .
Será el undécimo reo ejecutado este año en Estados Unidos y el sexto en Texas.
De acuerdo con su confesión, Vásquez acudió a una fiesta en la localidad fronteriza de Donna acompañado de su primo de 15 años, Andy Chapa, y un amigo de este, David Cárdenas, de 12.
“No lo sé, de repente perdí la consciencia. Empecé a escuchar voces en mi cabeza y le dije a mi primo que alguien me estaba diciendo mátalo, mátalo, así que lo tomé por sorpresa, le golpeé y entonces él cayó al suelo”, confesó Vásquez.
Pasada la medianoche y después de consumir drogas y alcohol, los tres se fueron de la fiesta.
Fue entonces cuando Vásquez, que en ese entonces tenía 20 años, golpeó a Cárdenas con una tubería, le cortó la garganta, se bebió su sangre, le descuartizó los dos brazos y trató de enterrarlo en un descampado al que arrastró el cuerpo con la ayuda de su primo.
“No lo sé, de repente perdí la consciencia. Empecé a escuchar voces en mi cabeza y le dije a mi primo que alguien me estaba diciendo mátalo, mátalo, así que lo tomé por sorpresa, le golpeé y entonces él cayó al suelo” , confesó Vásquez a la Policía.
También trató infructuosamente de cortarle la cabeza: “El diablo me estaba diciendo que lo hiciera” .
La Policía halló el cuerpo de Cárdenas al cabo de cuatro días y una pista anónima condujo a los investigadores a Chapa y después a Vásquez, que había huido a Houston tras cometer el crimen.
Chapa, por su parte, cumple una pena de 35 años de cárcel. Además, otros tres familiares de los primos fueron condenados a penas menores por ayudar a Vásquez a huir y a uno lo deportaron a Guatemala.
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